La gran lección de Egipto

Por Carlos J. Vidal Lassis

La gran lección de Egipto para el resto del mundo es clara, inequívoca y es el ejemplo a seguir.

Más abajo se explica esta afirmación, aunque es importante antes que nada, confesar el gran entusiasmo y complacencia que nos producen eventos que confirman los argumentos expuestos en artículos anteriores; con relación a toda forma de integración social, bien intencionada, sin partidarismos, organizada, disciplinada, sin violencia y que buscan el bienestar común y los objetivos que benefician a todos y cada uno del grupo, comunidad, región o país.

El objetivo personal de quien escribe, se reitera aquí, es orientar y educar opinando, con la esperanza de difundir a la mayor cantidad de personas posibles lo que a nuestra creencia es lo más verídico, conveniente, justo y democrático para los barahoneros, los convecinos de la Región Enriquillo y a todos los dominicanos.

La salida del dictador Mubarak es claramente el resultado de la voluntad de pueblo Egipto. Este antiguo país por miedo y/o conveniencia, (en un próximo articulo se tratará este aspecto), fue subyugado inmisericordemente por muchos años, al igual como nos ocurrió a nosotros con el cruel dictador Trujillo. Cuando ya no lo soportaban más y las condiciones imperantes lo facilitaron, la gente de ese país sacó la fuerza y la voluntad para imponerse; expresándose en conjunto, pacíficamente, sin necesidad de derramamiento inútil de sangre y un claro objetivo, sacar al autócrata y su tiránico gobierno.

Es inequívoca porque los pueblos aun a pesar de su limitada educación, aun a pesar de sus debilidades tales como buscar lo que le “resuelve” de inmediato, que le den “lo mío”, a pesar de su aparente incapacidad de posponer una recompensa o satisfacción de una necesidad para poder obtener mayores y mejores beneficios, a pesar del hambre y la miseria que no entiende nada de “espérate” y a pesar de muchas condiciones negativas que le afligen, cuando despiertan y hacen conciencia del camino a seguir, ningún poder del mundo lo detiene.

Finalmente, es el gran ejemplo a seguir. Desde la mas insignificante comarca de una región hasta un continente entero. Un lejano y hermoso paraje de Paraíso en Barahona, llamado El Leonardo, aloja varios pequeños propietarios de fincas que podrían lograr mejorar en gran manera sus condiciones de vida si actuaran unidos. El mismo municipio de paraíso, totalmente agrícola, con la debida ayuda y orientación, unidos, lograrían pasar a agroindustrial y exportador creando múltiples oportunidades de trabajos dignos, bien remunerados eliminando grandemente la pobreza imperante.

Así mismo, la suerte de Barahona sería otra, y también la de la Región Enriquillo entera. Por eso se aboga con fervor por el despertar de la ciudadanía, para que se organice, siempre en los términos antes señalados, para que actúe civilizadamente apoyando todas las iniciativas que apuntan claramente al mejoramiento de la provincia o de la región, sin sectarismos políticos-partidarios, uniéndose en torno a los objetivos que nos benefician a todos.

Egipto nos ha dado el más admirable ejemplo.

¡BARAHONA SIEMPRE!

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