Los barahoneros si tienen suerte

Por :Zaki Hazoury

En verdad que los barahoneros son gente de mucha suerte porque hace algunos dos meses leí una noticia que se le atribuye al Ministro de Turismo en visita que hiciera al Suroeste profundo en la ocasión, que me conmovió y como de la misma se hizo eco tanto la prensa escrita como la radial y la televisiva, pensé que ese pueblo del suroeste del país, el cual es muy afortunado con las acciones de este gobierno, de nuevo las inversiones le iban a llover a montones.


Resulta que la noticia en cuestión resaltaba el posible inicio de la construcción de un teleférico que transitaría entre la ciudad y la loma que está al oeste de la misma, en el punto denominado Santa Elena.

También la noticia resaltaba la posible construcción de un hotel de 800 habitaciones en un sector de Canoa donde existe un baño de aguas calientes que harían del sitio un lugar paradisíaco.


Sin lugar a dudas que este anuncio unido a los anteriores… la construcción de no se cuantas habitaciones hoteleras en Bahía de las Águilas, saneamiento del río Birán, traslado del actual mercado, la planta de tratamiento de aguas negras, las calles que unirían al pueblo con el batey, la ampliación del muelle y la adecuación del muelle del Cayo para recibir lanchas y veleros, de seguro que hizo sentir envidia a otras zonas del país.


Pero resulta que en indagatorias que he hecho me indican, que lo que parece será posible es que el Estado lo único que va a invertir en Barahona es en la instalación de grandes carteles y vallas donde se anunciará la construcción de casi todo lo prometido desde el inicio del gobierno en el 2004, pero que ahora esos carteles y vallas se van a inaugurar cada una a medida que se instalen.


Evidentemente que el pueblo lo va a celebrar y es seguro que van a participar de esas inauguraciones y cortes de cintas, porque allí en esas actividades se bebe, se come y se baila; pero la burla es la misma.


Los barahoneros sin tomar en cuenta la bandería política a la que pertenecen, la religión que profesan y su nivel económico, tienen que darse cuenta que nadie podrá hacer más por su pueblo que ellos mismos.


Lo mejor es que emprendan una campaña sería y aglutinen todas sus fuerzas en una organización que facilite de una manera u otra la consecución de planes que sean útiles usando las infraestructuras actuales y haciendo uso de su herencia de gente simpática, amable y atenta con el visitante.


Existe un aeropuerto que puede dar cabida a vuelos internacionales, pero no poseen habitaciones hoteleras suficientes que puedan acoger el turismo; tienen la gente servicial sin condiciones pero no tienen los organismos para canalizar los servicios.


Pienso que se continúa soñando en que otros van a llevarle las soluciones, que invertirán su dinero y les harán el trabajo también, sin ningún interés y sin llevarse ningún beneficio, pero que tienen que pagarle la tierra que adquieran al precio que los propietarios estiman que vale.


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